El durqueño Javier González “Monty” consigue finalizar el 1000 Dunas Rally Raid en primera posición

El piloto ha conseguido su objetivo, el demostrar la capacidad de la Benelli TRK 502 X y LEONCINO 500 TRAIL en el raid más duro y técnico.

El piloto durqueño Javier González “Monty” ha superado con sobresaliente el último reto deportivo al que se ha enfrentado. Su objetivo era demostrar que su patrocinador, la Benelli TRK 502 X y LEONCINO 500 TRAIL, tienen la capacidad, resistencia, fiabilidad y polivalencia de poder afrontar con las máximas garantías un rally raid, pero no uno cualquiera, para dicho cometido se eligió el más duro y técnico el 1000 DUNAS. “No sólo estás máquinas han terminado si no que hemos conseguido las dos primeras posiciones”, asegura Javi quien también ha llevado gala uno de las máximas de la prueba: “Un raid donde luchas contra ti mismo y tu límite de superación personal.”

De la mano Monty vamos a conocer la experiencia vivida en esta aventura a través del desierto con un recorrido que se inicia y finaliza en la ciudad de Granada, cruza el Mar Mediterráneo, atraviesa las zonas más desérticas de Marruecos y llega al desierto de Merzouga para regresar de nuevo a la ciudad nazarí.

El piloto relata a El Comarcal de Lecrín su experiencia en primera persona.

“En el mes de marzo, cuando me presentaron el proyecto creado por Mario Montoro, «Veteranas Off Road» que se estaba gestando en Benelli España junto con  Raúl Alba, decidí lanzarme al ruedo, prepararme al máximo y trabajar muy duro para recuperar mi forma física y la resistencia, realizando etapas de unas 12 horas de media por España durante una semana seguida, recorriendo así gran parte  de la península por campo, nada que ver con la dureza y técnica que requiere Marruecos, pero por lo menos para ir rodando, hacerme al cansancio, y recuperar sensaciones, aparte de entrenamientos físicos  y otras pruebas en las que participé para cumplir con mis expectativas.

La prueba es durísima tanto física, como psicológicamente hasta el punto de llevarte a tus propios límites. Así lo anunciaba Miguel Puertas organizador del 1000 Dunas Rally Raid con más de 10 dakares en moto a sus espaldas, pudiendo dar fe de que nos puso al límite tal y como manifestaba en los briefing.

La prueba ha tenido 7 etapas las cuales constaban normalmente de dos especiales de unos 150 km de Off  Road cada una, más dos enlaces de unos 90 km, realizando al día una media de 480 km, siendo las especiales muy duras, con zonas de unos 60 km seguidos de dunas, tramos de más 100 km por ríos de arena muy técnicos a nivel de pilotaje donde la moto tenía ir siempre a todo gas, en marchas cortas para poder avanzar y evitar que se atrancara en la arena, zonas con trialeras, piedras, y barranqueras.

A nivel psicológico tienes que estar preparado ya que hay circunstancias en que si te pierdes, cosa que al final pasa a casi todos los pilotos alguna vez, puedes pasar horas en el desierto sin ver a nadie, ni una huella, pista o referencia en que guiarte para llegar a un punto donde haya civilización, miras hasta donde te llega la vista a tu alrededor en cualquier dirección, y ves el infinito del desierto, la verdad es que impone muchísimo si no estás acostumbrado, puedes ponerte muy nervioso y entrar en pánico, por suerte ya me había encontrado antes en circunstancias similares en multitud de viajes que había realizado a la aventura por Marruecos, Túnez incluso llegando a Libia y Argelia, por lo que  sabía cómo salir de este apuro. La causa por la que nos perdimos muchísimos pilotos en este punto fue por una tormenta de arena, la cual nos sacudió bien, borrando las trazas del suelo que indicaba mi roadbook como referencia a seguir, decidí seguir el mismo rumbo que llevaba en la última indicación de navegación, hasta que divise unas colinas, estás estaban a unos 15 km, no dude en dirigirme hacia éstas para  buscar alguna referencia, una vez en lo alto pude ver una pequeña edificación al este, la cual estaba a unos 5 km de donde me situaba, al oeste a unos 10 km se veía como un grupo de edificaciones o aldea, por lo que me puse como referencia un punto imaginario entre las dos edificaciones, con intención de encontrar alguna pista que comunicara ambos puntos y así fue, pudiendo retomar luego el recorrido.  Me detuve a reparar y ayudar a pilotos que tenían averías en sus motos durante las etapas, haciendo mecánicas en pista.

En una ocasión di gasolina de mi moto  a un compañero que se quedó sin combustible, dándole también el macarrón  para extraerla del depósito, siendo yo el que, a 10 km del refuelling se quedara sin combustible, se detuvo otro piloto para   ayudarme, al no tener la tubería para extraer el combustible,  la cual se la deje al compañero que ayude anteriormente, tuve que sacrificar el tubo de mi camelback que llevo para hidratarme y usar un guante de látex como recipiente para ir pasando el combustible de una moto a otra.

Un día de rally:

Te levantas a las 5:30, desayunas muy rápido, recoges el bolso y todos tus enseres, saco de dormir ropa etc, lo cargas todo en el camión de la asistencia, te pones la equipación de la moto, te presentas en el brifienf, recoges el roadbook del día, haces las modificaciones de este que son cambios de última hora, anotas en la hoja de ruta los cambios de cap, viñetas y rumbos que indique la organización, montas el roadbook en la moto, y para las 7:30 tiene que estar todo esto realizado ya que es la salida… ¡Hay que hacer todo super rápido sin parar! Dan la salida y una vez metido en la carrera no paras hasta llegar al refuelling para poder repostar, solía llegar sobre las 21:00 horas, había días que incluso a las 22:30… Cuando llegaba me cambiaba y quitaba la equipación, cenaba y me ponía hacerle las mecánicas a las motos tanto mías como la de mi compañero de equipo, y sobre las 1 o 2 de la madrugada me acostaba, durmiendo así una media de 3 horas al día.Por mucho que exprese y cuente se queda corto para manifestar la dureza de esta prueba, pero lo he disfrutado muchísimo y sin duda haré lo posible para estar en próximas ediciones.

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