Los nitratos agrícolas amenazan el agua de Granada

La provincia ha duplicado, de tres a seis, las zonas con acuíferos contaminados por nitratos, que afectan ya a 74 municipios donde vive la inmensa mayoría de la población, un problema de salud pública que aflorará cuando llegue una grave sequía.

La contaminación del agua por nitratos agrícolas es uno de los grandes problemas medioambientales y de salud pública a los que se enfrenta Granada, aunque el asunto afecta al resto de Andalucía y España. La actividad agrícola intensiva, que conlleva el abundante y excesivo uso de fertilizantes nitrogenados para aumentar la productividad de los cultivos, está haciendo que la salubridad del agua esté cada vez más amenazada por las filtraciones de nitratos a los acuíferos y la contaminación de ríos y embalses, que también pone en riesgo a los ecosistemas. 

La Junta de Andalucía acaba de actualizar las zonas afectadas por contaminación de nitratos y en Granada se han duplicado: han pasado de tres a seis. Así figura en la Orden publicada en el BOJA el pasado 1 de diciembre, después de «las nuevas evidencias de contaminación por nitratos de origen agrario en aguas superficiales y subterráneas en zonas no consideradas previamente como vulnerables», indica la Consejería de Agricultura.

En el último mapa de zonas contaminadas por nitratos, de 2008, figuraban la Vega de Granada, desde la capital hasta Loja, un área con 40 municipios, incluida la gran mayoría del área metropolitana y los que se extienden por la vega del Genil; la zona Litoral, con 7 municipios, desde Albuñol a Almuñecar; y Sierra Gorda-Zafarraya, que afecta a Alhama y Zafarraya. 

Pero con la última actualización se suman otras tres zonas contaminadas:

  • Valle de Lecrín-Béznar, que afecta a 6 municipos (Villamena, Lecrín, Dúrcal, El Pinar, El Valle y Nigüelas).
  • Píñar-Iznalloz-Guadahortuna, con 12 municipios: Alamedilla, Benalúa de las Villas, Campotéjar, Gobernador, Guadahortuna, Iznalloz, Montillana, Pedro Martínez, Píñar, Torre Cardela, Dehesas Viejas y Domingo Pérez. 
  • Guadix-Baza, que afecta a los municipios de Guadix y Gor. 

Además, otros municipios como Loja, Montefrío, Ugíjar, Válor y Puebla de Don Fadrique también están afectados o en riesgo de contaminación de nitratos procedentes de zonas catalogadas en otras provincias pero que repercuten en en al agua de estas localidades. 

De esta forma, hasta 74 municipios de la provincia, cerca de la mitad del total, donde vive la inmensa mayoría de la población granadina, tienen sus aguas subterráneas o superficiales contaminadas por nitratos de origen agrícola. 

En toda Andalucía son 35 las zonas afectadas, que abarcan ya al 25% del territorio de la comunidad autónoma. De las ocho nuevas zonas catalogadas en la última actualización, tres están en Granada. 

Mapa con las 35 zonas vulnerables a la contaminación por nitratos de origen agrícola. boja 1 de diciembre 2020

El límite máximo de nitratos que permite la legislación para el agua de consumo humano es de 50 miligramos por litro. El Ministerio de Transición Ecológica elaboró el año pasado un proyecto de Orden para revisar los puntos afectados por la contaminación de nitratos agrícolas, que contenían superaciones de esos 50 mg/l en las aguas subterráneas, o de 40 mg/ en las superficiales (ríos y embalses). 

Las masas de agua afectadas, superficiales o subterráneas, por nitratos son las siguientes en la provincia de Granada, según la zona:

En el área Vega de Granada, las aguas superficiales contaminadas por nitratos son:

  • El embalse del Cubillas, debido a la presencia de nitratos en el río Cubillas.
  • El barranco de Noniles y afluentes, en Chimeneas. 
  • El río Genil, aguas abajo del río Cubillas, durante todo su recorrido hasta salir de la provincia, aunque en este caso el Ministerio de Transición Ecológica lo sitúa «en riesgo» de contaminación.

En la Vega de Granada, las masas de agua subterráneas contaminadas por nitratos con superaciones de los límites máximos afectan, según el Ministerio, a los términos de Santa Fe, Huétor Tájar, Íllora y Trasmulas, y en riesgo de contaminación a las de Armilla y Ogíjares. 

Por su parte, en la zona Litoral, las aguas superficiales contaminadas son las de la zona baja del río Verde, en Almuñécar, y en las subterráneas, las de Carchuna y Castell de Ferro, aunque un estudio del Instituto Geológico y Minero de España detectó hace una década en el acuífero de Motril un 12% de puntos de muestreo con un «grado de contaminación importante» superior a los 50 mg/l de máximo permitidos. 

En la zona de Sierra Gorda-Zafarraya está afectado el arroyo de La Madre, en aguas superficiales, y el acuífero de Sierra Gorda, que se extiende desde Loja hasta Zafarraya, una de las zonas de la provincia con mayor actividad agrícola intensiva. 

El humedal de Padul, contaminado

En las tres nuevas zonas de contaminación por nitratos catalogadas por la Junta, las aguas afectadas por contaminación son las siguientes:

Zona Valle de Lecrín-Béznar: En aguas superficiales, la turbera-laguna de Padul, el humedal más valioso de la provincia, perteneciente al Parque Natural de Sierra Nevada y zona especial de protección de aves. Y en subterráneas, el acuífero de la Depresión de Padul. 

En la zona de Píñar-Iznalloz-Guadahortuna, además del embalse de Cubillas, incluido en las áreas afectadas de la Vega, los acuíferos de Sierra Arana, Sierra de Colomera, Calcarenitas de Torre Cardela, Gante-Santerga-Chotos (Alamedilla) y Montes Orientales sector norte. 

Y en la zona de Guadix-Baza está afectado el acuífero de la Sierra de Baza Oriental. 

La mitad bebe del agua subterránea

Granada capital y buena parte del área metropolitana se abastecen fundamentalmente de agua de los embalses de Canales y Quéntar, pero en torno a la mitad de la población de la provincia bebe del agua subterránea, de pozos y manantiales cuyas aguas proceden de los acuíferos, cada vez más contaminados. «Es un grave problema que va a más y que tiene difícil solución», advierte Jesús González López, catedrático de Microbiología de la Universidad de Granada. 

La contaminación de los acuíferos ya ha causado problemas de abastecimiento en Alamedilla, donde los vecinos estuvieron más de un año sin poder beber agua del grifo, en 2017, y en Torre Cardela, donde se detectaron nitratos por encima de los 100 mg/l, el doble del máximo permitido, y donde la Diputación, a través de un proyecto europeo dirigido por el catedrático Jesús González, ha pueso en marcha un sistema de depuración biológica para eliminar los nitratos del agua corrriente que sale del acuífero de Calcarenitas. 

Pero el problema cada vez es mayor al extenderse la contaminación a nuevas zonas, como ya han puesto de manifiesto las revisiones del Ministerio de Transición Ecológica y la Consejería de Agricultura. 

Por ejemplo, Aguasvira, la empresa que suministra a 22 municipios, sobre todo del norte del Área Metropolitana, obtiene el 85% del agua del mantantial de Deifontes, que se surte del acuífero de Sierra Arana, una de las nuevas masas de agua incluidas entre las contaminadas por nitratos. Y el resto del suministro proviene también de pozos y captaciones suberráneas. 

Manantial de Deifontes, que surte de agua al norte del Área Metropolitana. aguasvira.net

«Aunque el problema de los nitratos es común en todo el mundo, en un clima Mediterráneo como el nuestro se agudiza por la escasez de lluvia», afirma Jesús González, una falta de precipitaciones que está yendo a más por el calentamiento global. «Cuando llueve mucho, los acuíferos están más llenos y se diluye la concentración de nitratos», afirmael catedrático. Pero cada vez llueve menos y los acuíferos están también más sobreexplotados por las captaciones para unos cultivos de regadío que no dejan de aumentar y que, además, requieren de más fertilización. 

Los pozos de la Vega

Granada sufrió una gran sequía en la primera mitad de la década de los 90 que obligó a Emasagra a realizar numerosas perforaciones en la Vega para captar agua de su acuífero, lo que permitió garantizar el abastecimiento de agua corriente en esos años de embalses vacíos. Pero, en caso de una nueva sequía, ese acuífero tendrá 25 años más de fertilizantes nitrogenados arrojados sobre las tierras de la Vega y filtrados al subsuelo. «Otro problema es que tampoco tenemos suficiente información sobre cómo están nuestros acuíferos, hace falta más investigación en aguas subterráneas y no hay dinero para eso», lamenta Jesús González. 

Pero los acuíferos no solo sufren las filtraciones de los nitratos agrícolas. La proliferación de granjas ganadera intensivas, especialmente las porcinas en el noreste de la provincia, supone otra fuente de contaminación del subsuelo que pone en riesgo las aguas subterráneas. Hace dos años Ecologista en Acción advertía de «niveles inadmisibles» de nitratos y bacterias en pozos y fuentes del Geoparque de Granada. Una contaminación procedente «de cultivos intensivos y semiindustriales de verduras en la zona y de los vertidos de purines de las granjas», estimaba la organización ecologista. 

Cultivos agrícolas en la Vega de Granada. archivo

«El problema tiene difícil solución», se lamenta el catedrático de Microbiología Jesús González. Porque aunque España, a través del Gobierno central y la Junta, está obligada desde 1996 a aplicar la Directiva Europea de Nitratos, que pretende proteger la calidad del agua de este contaminante, lo cierto es que el consumo de fertilizantes nitrogenados no ha dejado de aumentar y es «excesivo y desproporcionado», afirma el catedrático Jesús González, que también fue director del Instituto del Agua de la UGR. 

Habría que cambiar las formas de producción agrícola hacia un menor uso de fertilizantes y prácticas más ecológicas, «pero los agricultores cada vez necesitan mejores rendimientos para ofrecer productos a precios que puedan competir con los de otros países», reconoce González, por lo que resulta difícil que disminuya el uso de nitratos. Además, «tampoco existe suficiente concienciación y presión social sobre los problemas medioambientales y del agua en particular», lamenta el catedrático. 

De esta forma, la calidad del agua y de los ecosistemas se ve cada vez más amenazada y únicamente se aplican medidas correctoras cuando surgen los problemas de salubridad, con sistemas de depuración por ósmosis inversa «muy caros, que no pueden asumir ayuntamentos pequeños y con un gran derroche energético», añade González. 

Artículo original en El Independiente de Granada.

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