La Asociación a Favor de Personas con Discapacidad del Valle de Lecrín cumple ahora cuarenta años

El 22 de julio de 1982 se constituyó legalmente Vale. La Asociación a Favor de Personas con Discapacidad del Valle de Lecrín cumple ahora cuarenta años. Cuatro décadas que son el reflejo de la lucha continua y constante de unos padres y madres de niños y niñas con discapacidad intelectual que fueron valientes, tuvieron un sueño y pelearon con uñas y dientes para conseguirlo.

La presidenta de la Junta Directiva, María José Soto tiene clara la fecha en la que surgió y arrancó este proyecto “el día 24 de enero de 1978 nació nuestro hijo con discapacidad y nos propusimos que queríamos que creciera con los mismos derechos que el resto. En esos momentos la sociedad era hostil para ellos y pensamos que teníamos que cambiarla, aunque sabíamos que iba a ser difícil.  Se fue ayuntamiento por ayuntamiento del Valle de Lecrín buscando a las personas con discapacidad que vivían en los diferentes pueblos, algo que resultó complicado porque algunas familias los tenían sobreprotegidos, encerrados en las casas para que no se rieran de ellos ni les hiciesen daño en la calle”.

La historia de Vale ha caminado paralela a la consecución del reconocimiento y los derechos de las personas con discapacidad, algo que no ha sido casualidad sino el fruto del esfuerzo y la reivindicación constante tal y como explica su socio fundador, Paco Juárez “nos planteamos que si no los hacíamos los padres nadie lo iba a hacer por nosotros. Nos reunimos con los padres y madres y les explicamos el proyecto y, aunque en un primer momento costó convencerles, una vez que integraron la idea fuimos toda una piña. Y a partir de ahí empezamos a luchar. Vale ha sido una lucha continua y permanente que nunca va a parar”.

Cuando vuelve la vista atrás, Pepa Alguacil, una de las primeras madres en formar parte de la Junta Directiva recuerda este trayecto con gratitud “para nosotros ha sido una gran alegría, una lotería que esto se pusiera en marcha y ver como nuestros niños y niñas han ido teniendo cada vez más comodidades, ver como salen y entran y que disfrutan, que ya no están en las casas encerrados.”

La ubicación de Vale se situó primero en Padul en las Escuelas de Don Isidoro, luego en la casa de los maestros de Dúrcal, después en el centro de Día y en el taller ocupacional. Hasta que el Ayuntamiento de Dúrcal les cedió unos terrenos en Marchena para construir su sede actual. “Fue el alcalde Pepe el Mirlo quien me llevó a ver diferentes terrenos municipales para que eligiese, cuando vinimos a Marchena tuve claro que era aquí donde tenía que estar ubicada Vale”, recuerda Paco con gratitud.

En cuatro décadas Vale ha llevado a cabo un crecimiento imparable, a día de hoy cuenta con 87 trabajadores y casi trescientas personas atendidas en el Centro de Día y la Residencia de Marchena y en los dos centros que gestiona en Padul, el CAJ Y el CAIT.

Una andadura que va a continuar, intentando cada vez subir un nuevo escalón en la consecución de derechos como reconoce el gerente, Manuel Robles, “somos un sector que por desgracia nunca vamos a conseguir las reivindicaciones por las que comenzamos, así que seguiremos en ello.”

La nueva gerente, Lola Mochón, tiene clara la meta a la que quieren llegar “queremos conseguir la transformación de los servicios y de los centros, romper las barreras reales lo que se traduce en ser un ciudadano con pleno derecho. Salir de los centros ir a la escuela con el resto de los niños y niñas, asistir a los centros de trabajo, ese es el siguiente paso”

Paso a paso continuará su crecimiento la Asociación Vale, todo un referente en la atención para personas con discapacidad pionera a nivel provincial, autonómico e incluso nacional. ¡Larga vida a Vale!

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